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De vuelta a las raíces

#historia

Changemaker, Chamlong Dokkratok (Tor) - agricultor de Korat (Nakhon Ratchasima), Tailandia, quien se dedica a la producción orgánica de arroz.


 

Autores: Anna Książek, Andrea Pucci

Traducción: Ione Andia

 

Conocimos a Tor más de 3 horas antes de la reunión programada. Llegamos al centro comercial, punto de encuentro acordado, directamente de la estación de tren de Bangkok, planeando esperar en alguna cafetería, trabajando en el GoodNewsLetter u otras cosas. Antes de que pudiéramos encontrar un sitio para sentarnos, un hombre parado frente a nosotros preguntó:

Anna?

Tor?

Nos reconoció gracias a nuestra foto y al de 5 minutos nos abrió su mundo del arroz.

Voy a Unilever a vender mi arroz orgánico ¡No tiene sentido que esperéis aquí, venir y ayudarme!

Poco después, conocimos los tipos, nombres y precios de su arroz, así como 2-3 palabras en tailandés. También sonreímos mucho y fue suficiente para vender durante 3 horas. A veces estaba muy tranquilo como para que pudiéramos hablar con Tor y empezar a conocerle mejor. Otras veces, había tantos clientes que resultaron muy útiles unas manos extra para ayudar. Al finalizar la venta, tuvimos un viaje de 4 horas en coche (con una parada en el restaurante de un amigo de Tor para una deliciosa cena Thai) para llegar a casa de Tor en Korat (Nakhon Ratchasima). En el camino, nos introdujo su realidad contándonos como se convirtió en agricultor.

He hecho muchos trabajos en mi vida. Trabajé como chef y tuve mi propio restaurante, pero en realidad no soy un chef con talento. Antes de la agricultura, solía trabajar como bróker en Bangkok. Ganaba mucho dinero, pero no era feliz. Por eso decidí dejarlo todo y volver a mi ciudad natal para convertirme en agricultor. Me gusta ver el producto final de mi trabajo. Si siembras arroz, ves como crece, cambiando cada día.

Tor volvió a su área familiar, compró el terreno y empezó a cultivar arroz.

He decidido volver porque también echaba de menos a mi familia. Quería estar cerca de ellos, así también pueden apoyarme. Pero volver no fue pan comido. Al estar en Bangkok durante tantos años me acostumbré a otro estilo de vida. La gente aquí es muy cabezota, no está abierta a probar cosas nuevas. Es muy difícil convencerles de hacer cualquier cambio.

No es fácil luchar contra hábitos y costumbres. Tor mencionó que muchas veces la familia tampoco lo entiende. Se esfuerza mucho en influenciar en la vida de agricultores locales convenciéndoles de pasar de la agricultura química a la orgánica. Es una decisión muy difícil, relacionada no solo con un gran riesgo, pero también con una pérdida, por lo menos durante los primeros años.

No era hace mucho tiempo cuando todos los agricultores trabajaban de forma orgánica. Incluso la generación de nuestros padres no usaba ningún fertilizante. Pero hoy en día, nadie cree que se pueda cultivar nada sin productos químicos. Orgánico también quiere decir buscar un nuevo molino y un nuevo mercado. En mi zona yo soy el único y otros están dispuestos a seguirme. Pero tengo que poner a prueba el mercado primero. Una vez mi negocio sea estable, tendré más argumentos para convencer a otros agricultores a cambiar. Espero que me sigan. Es un desafío en ambos lados: en los agricultores, que no son muy amigos del cambio, pero también en los clientes a quienes no les importa esto último. Quieren arroz barato. No hay mucha conciencia sobre el arroz orgánico en nuestra sociedad.

Tor intenta vender el cultivo utilizando vías muy diferentes.

Ayer un chico me llamó. Quiere una gran cantidad de harina de arroz cada mes. El problema es que nunca antes había hecho harina. Y no se de quien me puedo fiar. No puedo pedirlo en cualquier lugar, es muy arriesgado. Si la harina no es lo suficientemente buena, puedo perder mi reputación. La confianza se construye lentamente, paso a paso. Es mucho más importante que cualquier gran pedido.

Después de una larga lucha interna, Tor finalmente rechazó el pedido, pero el cliente decidió esperarle el tiempo que fuera necesario. La harina es tan solo una de la larga lista de productos de arroz que vende Tor. Durante nuestros pocos días allí tuvimos la oportunidad de probar su delicioso helado de riceberry (una variedad de arroz), ayudamos a limpiar y empaquetar jabón de arroz, hablamos de su experiencia produciendo obleas de arroz, vino de arroz y tallarines de arroz. Además, Tor puso en práctica de inmediato nuestras sugerencias.

He intentado empaquetar diferentes tipos de arroz con diferentes colores de paquete como me sugeristeis y parece que funciona. ¿Podéis empaquetar unos pocos más para mí?

La imaginación de Tor no se limita a sus productos. Ya ha intentado abrir un restaurante local (idea pospuesta para más adelante) y empezar una fundación que tiene como objetivo ayudar a niños de familias pobres a ir a la escuela. Es solo el comienzo, pero Tor nos pidió consejo y posibles soluciones para hacer que funcione correctamente.

Creo que ayudar a las personas, dar, es esencial en la vida de uno. Quiero hacer algo bueno para los demás. Y vuelve a mi como felicidad. Al final del día me siento feliz de haber podido hacer algo para ayudar.

Después de unos días con Tor, sentimos que es completamente cierto. La primera imagen que viene a nuestra mente cuando pensamos en él es su sonrisa. Una actitud muy cálida hacia los demás, su familia, trabajadores. Y la capacidad de abordar los problemas antes de que realmente aparezcan. Alguna vez estábamos discutiendo algo entre nosotros, cerca de pelearnos, y Tor lo paró resolviendo los problemas con una frase o movimiento. Su cuidado y calidez van de la mano junto con un enfoque pragmático del trabajo. Tor delega tareas de forma rápida y efectiva, planifica lo que debe suceder y cuándo. Pudo aprovechar la ayuda de nuestros pocos días allí. Comenzando por la limpieza y el desgranado del arroz con tres máquinas operadas manualmente, pesar y empaquetar y hasta transportar y vender- en tan solo unos días contribuimos en todos estos pasos, teniendo la oportunidad de experimentar la dura vida de un agricultor. Especialmente el agricultor orgánico, quien no puede vender el arroz al molino normal.

Si vendo el arroz a un molino normal, simplemente lo mezclan con el arroz químico. Por ahora lo hago de forma manual junto con mi cuñado. También abrí mi propia tienda para vender arroz orgánico y, ante todo, estoy generando confianza en la comunidad. A veces doy el arroz gratis para que lo puedan probar, saborear y decidir si quieren volver a por más.

Y poco a poco vuelven. Construir la confianza es un proceso lento, requiere de mucha paciencia. Lo mismo ocurre con el cultivo de arroz. Tor siembra dos veces al año (muchos agricultores tan solo son capaces de hacerlo una vez), alrededor de julio y marzo. Durante los próximos meses, el arroz crece empapado en agua, vulnerable a los ataques de los animales (si es verdaderamente orgánico) y los elementos. Sobre noviembre y junio es tiempo de cosecha, duro trabajo físico con calor sofocante, lo que requiere bastante fuerza y paciencia. El resto del tiempo Tor está ocupado procesando el arroz y buscando nuevos clientes.

El cultivo orgánico siempre está conectado con los riesgos: ¿la naturaleza lo dejará sobrevivir?, ¿lo comerán los animales antes? Esta es una de las maneras de distinguir un cultivo químico de uno orgánico: ¿hay animales alrededor?, ¿hay cangrejos y peces en el agua en la que se empapa el arroz?, ¿hay pájaros e insectos volando alrededor? En caso afirmativo, significa que no murieron por químicos y que el arroz también está a salvo. Pero, ¿a cuántos consumidores les importa eso? ¿a los suficientes como para permitir que los agricultores como Tor sobrevivan y eviten volver a la producción en masa? La responsabilidad está en nuestras manos como consumidores.

PD. Una de nuestras responsabilidades es informarnos sobre diferentes formas de agricultura. No hace falta decir que las cosas son más complicadas que una simple ecuación: orgánico= bueno, químico = malo. Para saber más sobre producción orgánica, visite: http://www.ifoam.bio/



 




Para preparar el arroz para la venta, hay que pesarlo, meterlo en la bolsa y sellarlo correctamente.


Stand con arroz orgánico en el mercado. En un mercado de este tipo no solo se puede hacer las compras, sino también probar la comida tailandesa.




 

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